Escribología

V… así, a secas

Él era mi Diablo Guardián, no por ocultismo sino por mañoso y astuto como yo.

Me enchispaba esa manera suya y peculiar de inducirme al pecado, de llevarme al paraíso ida y vuelta con sus palabras.

Él, me hacía sentir protegida y tan querida que no podía pedirle más a la vida.

Más que desearnos, nos queríamos y eso era como amarnos en silencio desde la esquina de cada quien, siempre ajenos.

Aún soñando e imaginando una vida juntos, esa que jamás sucedería, pero que era una ilusión que nos hacía sentir vivos a los dos, de esos amores inmaduros de colegio.

Pero a diferencia de esas fugaces ilusiones, lo de nosotros tenía bien puestos los pies sobre la tierra y sabíamos dónde estábamos, en qué y a qué nos arriesgábamos.

Pero no, no nos importaba asumir los riesgos con tal de seguir en esa complicidad, solo queríamos vivir el momento: «Nuestro momento».

V


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