Me levanto temprano, uso zapatillas, bebo café y me recojo el cabello.
Vuelvo a dormir, me descalzo, dejo la taza a medias y me quito la cola.
Estoy presente, siento dolor, me coloco las gafas y enciendo el carro.
Me desconecto, tomo analgésicos, vista borrosa y el combustible se acabó.
Me extravié… aún con el mapa en la mano, el GPS encendido y consejos sabios; pero tú también, aún con un amor esperanzado y otro no tanto.
No me encuentro y tú tampoco a mí, y no me veo aunque a ti hasta en mis sueños, e intento calmarme aunque quiera perturbarte.
Entonces, ¿terminó?… quiero que termines.
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