Escribología

Prohibido

Detente, que me duele tu cariño, que me enfría tu amor y me esconde tu caricia.

Detente, aunque sea demasiado tarde, aunque lo ajeno me guste y lo prohibido te llame.

Hazlo y déjanos avanzar hacia caminos cerrados, aquellos que no tienen meta cercana, pero sí obstáculos débiles.

Suéltame, las manos y la cintura.

Que aunque no me quiero ir, debo hacerlo; que aunque no quiero dejar de besar tus labios, otros nos llaman; que aunque te quiero tarde a las tres, no te tengo cada mañana a las nueve.

Que aunque me quemas, también me congelas.


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