Y de pronto llegó, tan ella, tan auténtica, su Rocío de lirios inundó mi espacio vital y su sonrisa mi vida entera.
Tomó mi mano y me condujo al cielo, sin maletas ni pasaje aéreo, rompió mi miedo a las alturas e hizo que llegara tan alto que vi que todos mis problemas eran simplemente mínimos.
Me miró y me dijo <déjate llevar, a mi lado siempre estarás seguro> y expire a lo que había herido mortalmente mi corazón.
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