Escribología

5 de marzo

Nada como ver el amanecer en tu piel…

Esos primeros rayos del sol son tan afortunados por rozarte a todas sus anchas.

Te veo ahí recostada y te admiro cada segundo que pasa. Este momento se me hace eterno y glorioso al mismo tiempo.

El contraluz que se asoma por la ventana entorna tu delicada figura y me gusta lo que miro porque me gustás vos.

Esos pequeños destellos de brillo que se lucen en tus brazos me cautivan.

La vida me lo dijo y tu ser me lo confirmó…

Estaba vacío y me llené con tu existencia, ahora solo espero cuando el día caiga y la noche se funda en un inmenso mar oscuro de dónde emerge la luna llena entre tus piernas.


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