Escribología

Irrepetible

Cual momento inoportuno, cual sorpresa predecida

se inscribió como juez de turno con una petición prohibida.

Yo te recibí, te recibo y te recibiré a vos y a las tantas travesuras del (tu/mi) pecado.

Una cosa te tengo bien dicha,

y es que esa maña tuya de ser luz y sombra

es la que me mueve y se queda entredicha.

Lo triste de todo lo que no se repite

es tener que resignarse a que no vuelva a ser,

sin embargo yo por vos y por nosotros

me arodillo y espero más placer.

Sabés que creo en las casualidades,

sabés que me aferro a las imposibilidades,

me gustás tanto que por esa locura muy tuya

no sé disfrutar de otras tantas banalidades;

porque frente a vos y justo en mi orilla

sigo repitiendo que vos sos el placer hecho persona

aunque tus labios ya no humedezcan a mi mejilla.

Para vos, mi único irrepetible. Vos que haces que el placer este al otro lado del mundo.


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