Escribología

Confesión 8

Escudos y lanzas.

Caminos y piedras.

Marcha y mucha danza.

Flores y pocas hiedras.

Poemas y balas.

Libros y armas.

Vuelos y escalas.

Destinos y karmas.

Rosas con espinas.

Viernes con sábados.

Calles con y sin esquina.

Sueños truncados.

Versos para el alma.

Canciones para la guerra.

Rosas para el alba.

Fuerza para el que se aferra.

Cada luna y cada estrella visa un camino para una nueva estela, y sin darse cuenta, ven pasar la vida de una y mil maneras. Son tuyas, son mías, son nuestras todas esas verdades verdaderas. Fingimos lo que queremos mientras nos inventamos una de tantas nuevas eras. Nos damos un abrazo, nos damos miles y casi pero casi vamos encendiendo nuestra propia hoguera. Me guío por tu risa, y al mismo tiempo sufro y gozo como quien va a misa. Me inventas lo que quieres, me sigues porque puedes, volteas y me miras porque por quedarte, mueres. Somos lo que no creimos ser; me enciendo, grito y pido al cielo que empiece a llover.

Te cuido y me cuidas.

Te abrazo y te quedas.

Pido que en ésta y otras vidas,

nunca de mis labios retrocedas.



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II Parte

Luego de haberle jugado una pequeña mentirilla a esa chic@, decidí terminar mis pendientes, no estaba segur@ si seguir trabajando como desquisiad@ o recostarme.

Así que decidí tomar un respiro y mientras sonaba esa vieja canción en la radio, de esas que escuchaba mi mamá cuando se ponía a barrer tipo 10 am.

Con acrílicos y pinceles en mano empecé a pintar algo sin sentido, no tenía forma ni mucho menos lo calificaría como una obra de arte.

Cogí el celular y empecé a tomar fotos del proceso de «arte» y sin querer, pasé de la cámara a la agenda, deslizaba los contactos hasta que encontré ahí el número de mi «némesis».

¿Escribirle o llamarle?, opté por la primera y comencé con un «Hola».

Pasaron al menos 5 minutos y no respondió, pensé: «Quizá ha de estar ocupad@ con algun@ de sus tant@s amores», cuando de repente me vibró el móvil.

Al revisar, era su mensaje respondiendo mi saludo, de inmediato abrí el chat y le pregunté si estaba ocupad@, a lo que me respondió con un No.

Así que mi plan empezaba a tomar forma, y de inmediato le propuse que fuéramos a comer, sin titubear aceptó y quedamos en juntarnos.

Agarré mis cosas y dejé mi terapia artística en proceso, tomé dinero y agarré las llaves del carro. Estaba a punto de arrancar cuando me escribió y me dijo que me fuera en transporte público, pasaría por mi.

Y pues eso hice, en tan solo 20 minutos le he alcanzado hasta donde me indicó que esperaría y nos aventuramos a perdernos.

Lo confieso, me mataban las ganas de besarle pero traté no parecer tan desesperad@, así que dejé que el primer paso fuera de su parte y no mía.

Me vio fijamente a los ojos y se acercó a mi, empecé a sentirme nervios@ como la primera vez cuando en esa máquina de golosinas no he tenido cambio y me dio otro billete.

Estaba dispuest@ a que cualquier cosa pasara en ese momento…

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Otra historia.

Parado en la tierra sentía como se desvanecía poco a poco, como se consumía el aliento de sus deceos, como se largaba su vida.

Decepcionado, comenzó a desplomarse como aeronave que se precipita al suelo, comenzó a desmoronarse cuál roca inútil, comenzó a caer como si se tratara de un cuerpo inerte que lo único que Espera es el momento en el que golpeará el fondo del precipicio.

intentaba gritar pero no podía, Pues el silencio bullicioso de aquel precipicio brillante Como mil infiernos no le permitía emitir sonido alguno, intentaba salir, pero era más fácil caer, era más fácil, caer.

Se distraía con sus pensamientos, mientras se sumergía poco a poco en la mierda que lo rodeaba, mientras la masa que algún día se llamó cuerpo, permanecía yerto, inerte, inmóvil, mientras, esa masa carente de figura se deslizaba por un fango sepulcral que prometía resguardarlo por el resto de la eternidad…

Se sentía feliz por su espíritu, por fin sería libre, se sentía feliz porque el calor que la vida no le había dado, se lo daría el averno…

PL

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I Parte

Siempre me he preguntado cómo se debe escribir un buen cuento, una novela, una historia. ¿Acaso debo empezar con decir: «Había una vez»? cuando es evidente que ha sido más de una.

O estaría más aceptable escribir: «Todo comenzó…», pero es que no recuerdo como pasó, solo sé que cada noche imagino una historia diferente de lo que sucedió, lo que pudo ser y lo que estamos viviendo.

oOo

Estaba un día en casa preparando los últimos informes que me habían pedido en la oficina, debo admitir que me he vuelto un poco loc@ por pretender que todo mi trabajo sea impecable. Esto sin importarme que tenga una reunión de amig@s a las 8 pm o un sábado a las 3pm en casa de mis padres.

De alguna manera me he dado cuenta que pese a lo exhaustivo que es mi empleo aún en deshoras laborales, ha sido mi único refugio para mantenerme alejad@ de mi realidad.

Eran las 5 de la mañana de un sábado cualquiera, sonó el teléfono pero no quise contestar, estaba demasiado ocupad@ y pensé que no sería algo importante.

(Ring Ring), era la tercera vez que sonaba el móvil, así que decidí atender la llamada, en efecto, no era algo relevante, de hecho, era un chic@ que había conocido la semana pasada en una galería de arte de la librería más famosa de la ciudad.

-Hola, que tal, ¿sabes quién te habla?

«Lo siento, NO, no sé quién eres».

Pues claro que sabía quién habla pero decidí optar por la amnesia instantánea que tantas veces me ha ayudado y que creo, es la excusa más utilizada cuando una persona no te interesa.

Nos conocimos la semana pasada en la exposición artística.

«Lo lamento, no sé quién eres, este número lo acabo de cambiar, no sé si has quedado con quién lo poseía pero en lo que a mi respecta, no te conozco», indiqué.

-Perdón, no fue mi intención incomodar, lamento mucho la confusión que he provocado… De casualidad ¿usted conoce a la persona que era propietari@ de este número?

«Lo siento, no conozco al antiguo dueño, que esta línea me la han asignado en el centro de llamadas».

No sé cómo pude crearme una mentira tan grande que estuve como por 3 minutos hablando de corrido, creyendo lo que yo mism@ decía…

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¿Verdad?

Quizá no todo era tan malo como parecía, quizá todo era simplemente un espejismo de lo que me negaba a aceptar y que hoy se ha convertido en ese karma que me gusta tener en la vida.

Ese espíritu, sin importar cuántas veces me haga daño, sigo fiel, siempre a la espera de ese golpe no de suerte ni de amor, sino de deseo, ese que no soy capaz de sentir cuando estoy consciente.

¿Es que acaso he necesitado obviar lo real por lo que quiero que suceda? claro, como todo cuento de hadas, o como esas películas de acción, en el que todo es irreal,

¿no crees que de vez en cuando, creernos la mentira nos hace sentir tanta verdad? y se siente bien…

De vez en cuando, esa realidad distorsionada nos sienta bien, nos lleva a sentirnos viv@s, muy a pesar que nos engañamos y lo sabemos y somos conscientes.

¡Vaya que nos encanta mentirnos!

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Mendigando amor

Me cansé de esperar, me cansé de rogar, ya no llegaste, y me tuve que hacer a la idea de que a veces estabas y aveces no, y no podía estar todo el tiempo mendigando las pocas migajas que me quedaban.


Hoy estabas y al otro quien sabe.


¿Mi debilidad? Quererte y esperarte hasta el cansancio, pero soy un ser humano que nace, crece, se reproduce y MUERE, o eso me han contado, pero no soy eterna, no lo somos, al final las migajas se convierten en simple polvo y no hay más que eso…


Todo tiene un principio y un fin, tú decides si te quedas o te vas, si abandonas o proteges el fruto de un amor que un día existió…


Pero ya nada es igual, el amor sigue, pero de mendiga jamás me verás.

G.c

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Indiferencia

Estoy sentad@ entre el paso y la indiferencia, veo hombres y mujeres transitar a mi alrededor y no veo diferencia alguna entre ambos.

Claro, físicamente he notado que los hace de cada género, pero voy a algo más allá, algo intangible, una indiferencia colectiva y no, no me refiero a lo que habitualmente sabemos si no al hecho que todos caminamos así, solos, sin conocernos.

Entonces nos damos cuenta que podemos estar al lado de alguien más y no saber si está comiendo un helado mientras que por dentro está sufriendo.

Quizá no todos pasen por ello, y tal vez pienso todo muy fatídico, pero es que la mente no me permite aclarar lo abrumad@ que estoy.

Me identifico y soy igual que ell@s, nada me diferencia y eso es triste pero sanador. ¿Conoces una sensación similar?

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No sé qué hacer

Prometiste quedarte hasta que nuestros huesos se cansaran de levantarse, hasta que nuestras voces dejaran de intentar hacerse escuchar.

El tiempo pasa lentamente y yo voy detrás de él, aún más despacio. En silencio, con el corazón pegando a gritos que lo consuele y vuelva a tus brazos.

Mis manos no encuentran dirección, porque buscan tu rostro y me reclaman alejarlas de ti está noche. Mis labios se niegan a pronunciar que no te necesito y por el contrario, están aferrados a deletrear que te aman.

Mi cabeza es un relajo, un enredo de ilusiones e intenciones; mi lengua no se sabe controlar y aunque le ordeno repetir que estoy bien sin ti, ella me contradice diciendo que necesito que vuelvas.

Dime, ¿cómo le hago entender a mis sentidos y cuerpo que no estás?, que no estás y que la decisión es tuya, aunque no por palabras sino por acciones…

Me estás faltando y fallando, y no sé qué hacer.

No sé qué hacer con mis piernas que extrañan tu contacto, ni qué hacer con mis ojos que son tercos en buscarte…

Ayúdame, porque en verdad, no sé qué hacer.

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Suave levedad

Te he soñado más de una, dos, tres, cuatro veces, ya ni recuerdo cuánto tiempo me ha demorado la espera de un mensaje, de una palabra.

Perdí la cuenta de los suspiros, las lágrimas, las palabras y los versos que locamente y tantas veces te dediqué.

Te concedí cada uno de mis días, te entregué todos mis pensamientos, fuiste suave levedad.

Caída libre, riesgo sin temor, solo eras tú con ese espíritu aventurero y yo tan temeros@ con tantas ganas de descubrir el mundo, la vida, a vos.

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Delirio # 5

pensando en el hoy, recordandome del mañana, distraído por el pasado, me fui poco a poco caminando por la vereda del silencio y me sumergí en el abismo del tiempo.

entonces de la nada aparezco caminando por el todo, inspirado por nada, soñando con algo que no es algo, algo que quisa no sea nada…

En ese momento un recuerdo pasa por mi mente, un recuerdo irrelevante e innecesario que tampoco es nada y en realidad no recuerdo…

me desplazo por el mundo desolado que por la injusticia es desolador que en situaciones es frío pero en otras situaciones da esperanza.

en un suspiro tengo una copa en la mano, copa que contiene veneno, considero dar un trago y justo cuando lo llevo a mi boca, despierto de un salto.

PL

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