Escribología

Tu compañía me hace bien

Tu compañía me hace bien porque para darme un consejo no me escribes millones de párrafos, con dos palabras me haces sentir que soy el mejor ser humano del mundo y con una frase la persona más fea.

Tu compañía me hace bien porque me enseñas a ser una persona que hable menos y escuche más.

Tu compañía me hace bien porque hemos aprendido que un «juntos por siempre» no existe. Si no solo la libertad de amar a pesar de la distancia.

Tu compañía me hace bien porque aunque no tengo la menor idea de como será el futuro, si comparto cada aventura contigo no le temeré a nada.

Tu compañía me hace bien porque he creído junto a ti con todas mis fuerzas que los sueños dan vida.

Así que cada vez que leas esto , quiero que tengas por seguro que tengo tanta fe en ti, para saber que un día entenderás que todo lo roto que nos tocó sanar valió la pena y nos permitirá volar.

Pd: creo que tú me haces bien.

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Reescribir (nos)

Qué sabios fueron los años en discernir que hoy era el día que juntaría el valor para plantarme frente al televisor y proyectar una de nuestras cintas pendientes.

No sabía que acabaría llorando por el sentimiento que los protagonistas viven y me devolverían las ganas de escribirte e imaginar que te mentía para decirte la verdad.

Entre confesiones te diría que te quise, te quise tanto, que me habría encantado decirlo tomada de tu mano. Te diría que agradezco lo que me hiciste vivir y soñar, que esta noche de octubre levanto mi copa y brindo por esos amantes que no fuimos.

Te invitaría, amigo, a reordenar las letras para regalarnos un nuevo capítulo

con mayúsculas y minúsculas,

con puntos y comas,

con tildes y metáforas,

con oraciones y párrafos y así, reescribir nuestro adiós.

-Amarela-

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Distraída

Tus ojos me seguían y en mí se perdían; yo, distraída trazaba un horizonte paralelo e ignoraba tu mirada.

Sin saberlo compartimos aliento. Tú me abrazabas en silencio, sin tocarme por el temor a que me alejará.

Yo disfrutaba hablarte, compartirme contigo. Me gustaba saber que en el asiento de atrás estaba aquel tierno gigante que me hacía reír a cada instante.

Oh, cuánto quisiera volver el tiempo y voltear, voltear para fundirme en el turquesa de tus pupilas y por fin llegar a dónde, con tanto amor me esperaban.

Nuestras estaturas eran dos opuestos que se nivelaban con el peso de nuestros sentimientos; tan puros, tan sinceros, tan nuestros.

Inclinabas tu cabeza hacia abajo, me buscabas; por esas ganas de ver mis rulos danzar al compás de esta voz que te hacía sonrojar. Mientras yo, elevaba mis ojos y allí, en lo alto, te encontraba; tú siempre estabas.

La distancia que nos separaba la borrábamos son una inocente sonrisa que se dibujaba en los dos al momento de intersección. Sin fijarme, mi corazón saltaba al verte pasar, y se estremecía al escucharte hablar.

Oh, cómo quisiera regresar a esa época en donde en ti había un cálido hogar. Cada tarde salías a ver el sol pasar, a la espera que esta pequeña llamará a la puerta.

Lo hice, llamé, pero fue tarde, tú ya veías hacia a otra parte y yo me quedé sola, despidiendo la tarde.

-Amarela-

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Encrucijada

Me encuentro allí, tocando fondo, no veo salida, desesperada, en una encrucijada.

Busco una luz, una esperanza, así es la vida, impredecible.

Tengo el corazón estremecido, el miedo de perderlo todo se apodera constantemente de mi mente, el insomnio invade mis noches y la pena me abraza.

Enciendo una vela, una de esperanza.

De alguna parte llega el consuelo a mi alma susurrando que todo estará bien.

Agradezco este despertar, agradezco esta encrucijada.

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Vacío, recreo, vacío.

solo somos dos niños

que juegan a existir

hasta que termina la hora de jugar…

mientras tanto nos arrastramos

empecinados con nuestros objetos

corremos tras ilusiones

que traviesas se pierden, se transforman,

se desploman y se escurren entre los dedos,

pretendemos saborear cual cosa brillosa,

misteriosa, extravagante y peligrosa

y salir vivos e intactos siempre en el intento

sabrosa y tediosa la tarea de nosotros eruditos

científicos apasionados…

acariciamos la verdad más caprichosa

la moldeamos bruscamente con torpes dedos

y saboreamos la exquisita experiencia de sentirla ceder.

con ello olvidamos que la hora de recreo se acaba,

aunque a veces sentimos el escalofrío del conocimiento

nos tomaremos la mano y en un parpadear

sabremos distraer la angustia

al final, solo somos dos niños…

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melancolía y melomanía

atragantada de agua salada

otra vez empieza una nueva velada

no es salada de la que quieres escupir

es de la salada que quieres seguir tragando

hasta que te ahoga y te vuelves una

la acoges porque es tan triste que es bella

es tan bella que es triste..

clara, filosa, espesa y pesada

la consumes y te conquista

hasta que se imprime en tu mirada

hasta que ya no hay más prisa

y una brisa fresca ahora a la piel pegada

y como menta en mi aliento sale

liberada, respira y danza con el aire

y se pregunta ahora si quiere otra ronda…

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Somos

Somos la raza humana, o somos el desperdicio de lo que consideramos ¿humano? Vivimos aislados, vivimos perdidos, vivimos angustiados, vivimos pero no estamos viviendo.

Somos… ¿Qué somos en realidad?

Esclavos de lo monótono, fugitivos del tiempo, intentando escapar de nuestra realidad.

Convertidos en fantasmas que deambulan y no ríen, no aman, no sienten.

Entonces ¿Qué somos?

¿Un intento fallido?¿Una creación divina?

Explorando falsos placeres, en el jardín de las delicias.

Llorando y riendo, odiando y amando, orando y pecando.

Es simple, somos lo que no debimos ser…

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2:30 am

Después de cuatro días, tres semanas y un puñado de años esperando, decidí dar el adiós profundo.

Que si piensas que la vida es jodida, estás a una nada de darte cuenta lo que tantas veces ha pasado frente a tus narices.

No hay una puñetera mañana en la que no despierte y me de cuenta que la he cagado y aún así, me ha quedado grande el traje.

Mi destino estaba marcado, aunque hubiera tomado mil vías, esas mil veces volvería al mismo punto que me tiene hoy aquí.

Que dicen por ahí que tu pasado te marca, pues que irónico el destino que lo hizo justo cuando fui concebid@.

No hay nada más que desee en esta puta vida, que hallar eso que va más allá de unas rejas y un uniforme que me disfraza todos los días de cotidianidad.

Así que me he resignado y quizá ha sido de los actos más cobardes que he hecho, pero no me arrepiento.

Siempre buscamos encontrar lo que esta mal y esta mal porque no lo hacemos en nosotros sino en alguien más porque de alguna manera nos sentimos limpios, soberanos, pero no somos ni una puta mierda de eso, por el contrario que nos hemos liado todos los días por no ser eso que vemos en el espejo y que a veces rechazamos.

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Ojos cobardes…

Aún no lo sabes
y supongo que nunca lo sabrás,
tengo un par de ojos cobardes
que escapan de los tuyos.

Evitan tu mirada,
porque no saben como reaccionaran,
temen cometer una estupidez.

No tienes idea…
eres como una hermosa nube gris,
te interpones entre la realidad y yo,
pero disfruto la vista.

Buscas mi mirada,
y me llenas de ilusión,
al instante sé que no es lo que imagino,
y prefiero evitarme el sufrimiento,
evito tu mirada.

Si solo supieras que NO es maldad,
solo inocencia,
si solo entendieras que no te busco,
pero apareces sin clemencia.

Eres el actor de mis novelas,
el héroe de mis guerras,
la musa de mis fantasías
y la cumbre de mis agonías.

Anhelo que lo sepas
pero mis ojos cobardes,
necesitan valentía,
para sostenerte la mirada,
Y QUE EL RESTO DEL CUERPO ACTÚE POR INERCIA.

No te detengas de buscar mi mirada.

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La cura

Tengo un hueco entre la cabeza y el hombro, un espacio entre mis brazos y otros más entre las manos, y confieso que aún te guardo un lugar al lado izquierdo de la cama.

Que aunque el miedo te haya dejado sordo y ciego; y el olvido entre el ayer y el mañana, yo le sigo confiando mi corazón a tus manos y a la distancia tu voz recién despierta.

Me acostumbraste a tantas cosas y enseñaste a no ponerle tanta atención a otras. Fuiste mi cura.

La cura al silencio de mis cuatro paredes, al de la manía de verme las manos y contarme los dedos, a la desesperación de mañana y al frío entre mis piernas en verano.

La cura al dolor, al dolor físico, mental y externo. Al dolor del ruido que mi boca no sabe callar, al de mis pies que se cansan de buscar y al de mis ojos desvalidos por la mentira.

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