Escribología

El ficticio mundo de un maniquí

Cuenta el viento, que más allá de las estrellas, existe un mundo interesante, muy diferente a lo conocido, tan raro que en el universo no tiene contrincante.

Que allá no se necesita vivir para vivir, no es necesario comer ni sentir, es tan especial que ahí es posible existir sin tenerlo que decir.

No se necesita de las estrellas para iluminarte, pues desde el principio tu vida es una obra de arte, el tiempo no es real y el silencio es como escuchar un musical.

Cuenta que la guerra no existe, que el dolor es un chiste, que el pensamiento se lo lleva el viento y que el lamento, dinero, preocupación y sustento, son un simple invento, pintados con un pincel cubierto de miel.

Se dice que ahí los paisajes son perfectos, con ríos que dibujan trazos rectos, decorados por una sola casa gigante, habitada por un maniquí muy elegante. Que espera una visita desde siempre, pero que como el lo presiente, nunca llegará. Pues su mundo está lejos de lo real, fuera de lo convencional, sumergido en sueños imposibles, que incluso en la mente de nuestro maniquí suenan poco factibles.

Pero aunque el comprende esto sigue soñando, luchando, tratando de sonreír o bien fingir, hasta que un sollozo sea arrastrado por el viento, o se pinte una sonrisa donde hubo un lamento…

PL

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Miradas cruzadas

La mirada era puntual, a las 10:00 de la mañana, cuando después de ir por unas copias los jóvenes ojos de Sara se topaban con los experimentados de Martín. Sara pasaba a su lado y hacía como si no notara su presencia; sin embargo, era evidente que él esperaba la de ella.

Estaban a tan sólo siete lugares de distancia, y aun así no había un buenos días, ni un buenas tardes. Pasaban las ocho horas sin siquiera un “qué tal”, pero ambos eran felices de tenerse cerca.

Los diez años que Martín le llevaba a Sara no pasaban desapercibidos y en realidad a ninguno de los dos les importaba. El único impedimento era que él estaba casado y ella comprometida.

Su forma de vestir, de hablar y demostrar cuánto sabía en la lejanía, era la forma de coquetearse. Los besos que se daban estaban tácitamente escritos en prensa y las dulces palabras se ahogaban en el mal café de cada mañana.

El sonido de los zapatos altos de Sara se escuchaban por toda la redacción, su sonrisa cálida, esa que no le negaba a nadie, era lo que mantenía vivo a Martín.

Sara por su parte, escuchaba la ronca voz de Martín cuando intercambiaba ideas con el resto de compañeros. Se deleitaba viendo como tomaba los libros y sonreía con ellos.

Ambos se veían delicada y cuidadosamente, pero ninguno decía nada.

Las miradas pícaras llegaron al tiempo, la atracción era inevitable, pero los dos sabían que debían terminar con ellas sin importar qué sintieran, pues de seguir con el juego, habrían daños a terceros…

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Calla

Calla,
No digas «te quiero»
Créeme,
Te arrepentirás luego

Cuándo salgas por esa puerta
Todo será pasado,
Nada más que un incomodo sueño

Por eso calla
No digas que volverás
Te lo aseguro
No lo desearás

No recordarás más
El susurro de mi voz
Ni escucharás
A mis silencios gritar

Calla
No quiero escuchar
No vuelvas la mirada
No digas que volverás

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Lágrimas

Se han filtrado reacciones químicas
desde el centro de mando
han precisado instrucciones
que doblegan la poca razón que le queda
diluyendo H2O por áreas visibles
que parecían sin conquistar
por los destrozos que el arte provoca

El progreso de la edad
ha menguado la inmadurez que concomitaba
el 1.64 que algunos astros permitieron coincidir
entre las piernas de una madre.

Algunas acciones sedujeron
lágrimas emocionales
que sin saber
sabían diferente
que otra lágrimas normales

Diferían en su alma,
además, en su composición molecular
unas quemaban
otras ardían
otras más convulsionaban
y algunas pocas acompañaban
esta finitud que terminaba en sonrisa.

Algo tenía como cuerpo
uno que se devoraba el tiempo
que le pegaba en la frente
pero era ese mismo tiempo
que le había dado las herramientas
para protegerse del inconmensurable
ilimitado, inagotable, incontable,
inmedible y permanente
caos del espacio sideral.

Lee, lee y relee
lee, relee y lee,
relee, lee y lee
lee, lee, lee
relee
relee
relee
sin entender nada

Pero ¿qué tanto se leen
gotas que caen del cielo de alguien?
en esas barbas abiertas
entendía había luchas
que no tenían que pelearse.

Los espejos revelaban una verdad:
la misma verdad que evitaba
una verdad que confundía
con debilidad.

Iba y venía
iba y venia
iba y venia
suspiro
iba y venia
iba y venia
iba y venia
hasta quedarse sin aire
en ciclos interminables
repetidos con la misma ímpetu
con que comenzó
hasta alcanzar la
panda paz.

Había números que trastocaban esta levedad:
1989, 14, 21, 7, 4, 54, 43, 8
y algunos otrosque estaban por venir
para los cuales pretendía,
más bien, esperaba
estar preparado.

Reparaba su equilibrio,
con poquitos de agua.

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Otorgame el arma

Si se debe matar esto que siento por ti,
no serás el asesino,
tú darás el arma,
y sera un suicidio.


No dejaré que cargues con esto,
no eres culpable,
culpable soy yo,
pues es mio el sentimiento.


Solo otorgame esa arma,
porque si es preciso matar esto que siento por ti,
solo tu tienes el arma,
y solo yo puedo matarlo.

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¿Qué debo hacer?

He de creer en mi, volver al inicio

y no perderme esta vez, aunque por el momento

no sepa donde estoy, aunque no recuerde donde me desvie

en que lugar deje perdido lo que hoy no tengo y necesito.

 

He de retroceder esta vez

dejar el orgullo atrás

y sin mas volver a encontrarme.

pero…

¿Donde estoy?

¿Qué es lo que no tengo?

¿En donde debo buscar?

¿Hay otra oportunidad?

¿Quien realmente soy?

 

En mi cabeza solo hay un «NO» para todas las preguntas

¿Me perdí por él

o…

Él era mi camino de vuelta?

 

Es probable que ya haya estado perdido desde antes de habérmelo encontrado,

¿Donde estoy?

es incierto,  no se si deba verlo, pero muero por hacerlo,

y si no se acerca, ¡¡Moriré!!

moriré aun mas lentamente de lo que ahora lo hago.

 

¿Debo escapar?

seria la primera vez que escape del amor,

consiente estoy de lo cobarde que soy,

he huido, no por amor sino por miedo,

pero esta vez..

¿Es preciso huir?

¿Debo afrontar esto y tragarme el dolor?

como otras veces ya he vivido con dolor, no me ha matado,

pero se siente como si lo estuviera, Muerto.

 

Aun se siente, es una acumulación de todo y la muerte no se presenta.

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En la 204

en la 204.jpeg

La última de Q2…
La última de Q2…

Córrase para atrás
en la fila de inmedio hay lugar

Por favor gente con educación

¡Qué va!

Para mi dicha vengo sentada y con las nalgas calientes desde mucho antes, ya no me molesta la bulla y el cobro excesivo.

Eso si, NO, NO me llegan las insinuaciones y miradas intrusas sobre mis montañas, pelados

Al pasar las 5 pm
Q5 le vale

Paradas con tiempo
Bajo en la «U», le digo

Mientras mi cabeza golpea el vidrio, poco limpio y para variar se pasa llevando la grasa e ideas del/a anterior pasajerx, ideas que se dejan ver como sueño y cansancio

Volteo a recuperar oxígeno y lo que recibo son los ojos cansados, ojos apagados de la doña que apenas conozco. Parece que la jornada le ha pasado la factura y sus hombros son cada vez más caídos

Este es el espacio en donde no se trata de mi sino de las burbujas vecinas que a cada poco se les cansan los dedos de tanto apretar el tubo para no caerse

Mi queja constante es el ruido de fondo, no me refiero a la música, hago hincapie a la serenata de estómagos y apetito feroz que la gente refleja en las orillas de sus bocas, por lo menos algunas veces es la mía

Pero qué te pasa
Guarda tu celular

Volteo a la izquierda
Me cuido de la derecha

Tal parece que se le pasó el bus a los dueños de lo ajeno, he de estar con mucha suerte, aunque no caería mal encomendarse al colocho, digo, por aquello que mi nana siempre haya tenido razón

Aunque la verdad si tengo bendición, en esa caja de vidrios he tenido la dicha de no encontrar un asiento vacío, pero si un bote para dejar caer la lucha de casi noventa centímetros

Y pienso
Recuerdo

Tanto miedo tengo ahora a las rojas, si en mi adolescencia estas fueron cómplices de las escapadas y de algunas metidas de mano. Aunque si reconozco que fue mierda, no por los amoríos con los ayudantes, si no por las ilusiones que fueron en las calles marginadas

Mejor pongo cara de viva…

Con permiso
PARADA

PARADA

Toca esperar otro bus.

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Letras instantáneas

Los protocolos mataron las letras. Las contraseñas se robaron el ímpetu y la época ahogó los signos con su tecnología.

Las letras siempre están. Son sentimiento, son raciocinio, son locura, son desahogo, son revolución, son evolución, son son… Al ritmo de la canción.

Entre tanto pequeño detalle me perdí… Entre trivialidad, inalcanzabilidad e insignificancia… Allí, en el centro, al borde de la nada y todo. En donde las letras son tan hermosas para abrazarlas y juntos formar algo…

Con esa espontaneidad que existe de vez en siempre, que nosotros mismos retenemos entre el «mejor mañana» o «lo hago en la noche», sin terminar de aceptar que las letras son de instante, son de fracción de tiempo, de emoción e inspiración.

Entre tanto y poco, acá se quedan unas cuantas letras. Que no dicen nada, o tal vez todo…

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De la paradoja con disfraz de acertijo

el día que se inventó la duda ingrata
no sabrían nombrarla sino en mil siglos
tan bulliciosa, peluda y ladrona cual rata
comería muchas paces, dejaría solo signos
“la ignorancia es bendición” dicen los insensatos

pero es caminar o arrastrarse en sendero tenebroso

respirando aire espeso, guiándose con los astros

esperando bajo la luna y el horizonte borroso

 

dirigirse a un oasis que al mismísimo infierno

provocando la misma angustia necia y tempestuosa

una señal se busca como la que augura el final del invierno

una señal que adormezca la vil campana sinuosa

 

la apuesta es que pierda y justifique su existencia

la regla es que debería saber la respuesta

golpear el candado solo aumenta su resistencia

no se donde,  pero se que llevo la llave puesta

 

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