Hoy me desperté con mejor actitud que otros días, me peine y ví en el espejo a alguien diferente.
Era la misma de siempre pero con una sonrisa.
Usé una blusa que no me hubiera animado a llevar antes.
Amarillo, como el sol, brillante y «llama la atención». Amarillo como los colores que no suelo utilizar.
Y salí…
Sin los miedos que me atañen, con caminos sin destino, decidida a no dar marcha atrás.
Y, sorprendida
De la vida, de las sonrisas y las buenas caras que recibí volví a casa más satisfecha que nunca. Con más ganas que en la mañana, y espero…
Qué está actitud nueva que me invade, no se marche. Qué me acompañe mañana y los días venideros de mi existir.
Espero, que no sea la última vez que me sonría al espejo y pueda decirme
Bonita.
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