Eran esas miradas, tan profundas
Tan dulces
que te hablaban de amor y caprichos
Eran esas caricias ardientes que derretían barreras y te hacían querer siempre un poco más
Eran esos labios
tan suaves y tentadores
Tan dulces e inocentes
que te hacían creerte poeta
Hablando de dulzura y pasión
Era esa sonrisa,
tan cálida
Tan paciente e interesante
Tan tuya
Tan mía
Era tu aliento en mi cuello
El olor dulce de tu cuello
Tus abrazos fuertes
Tus pies que siempre te llevaban hasta mí
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