Escribología

Tornasol

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Foto: Edgar Tuy

Soy mis pezones,

Soy mis lunares,

Soy mis pechos,

Soy mis cicatrices de sujetadores,

Soy la leche salvaje,

Soy el alimento esperanza,

Soy el espacio,

Soy la piel volcánica,

Soy la posada de mis manos,

Soy mis huesos cubiertos,

Soy la dermis opaca,

Soy la preocupada muerte pausada,

Soy el misterio,

Soy la doble moral de la sociedad,

Soy el deseo de los pulmones,

Soy la privada de los sexos…

Lo soy, me he recuperado de las revistas y exageraciones pornográficas que han determinado mi apariencia y «uso»…

VALE decir que somos diferentes, y no exagero, yo soy diferente a mi derecha que izquierda, soy diferente y única, en peso en color, en tamaño, en sabor, en nombre y ejercicio…

Soy mi cuerpo y mi cuerpo es en mí, soy caos y cosmos…

Soy mía, me escribo en lunes, lunes nublado y pausado…

Me he tocado, me he sentido, me he vivido, me he dejado libre…

Hoy decido ser poesía… 

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Luna

Cruzando los cielos, mostrando el camino, afable y sigilosa cómplice de mi destino. Misionera en búsqueda de paz y consuelo, ven, deja que te vea esta noche te pido con desvelo.

Dichosas las  nubes que  están junto a ti. Aunque el alba amenaza anunciando tu pronta ausencia.

Son los aires helados y mi piel fría, la señal de tu llegada.

Tus canciones y aliento congelante, musitan en mi cuerpo ya distante. Dominante del cielo nocturno eres proclamada.

En lo alto, vigilantes las estrellas te acompañan, ejércitos de grillos le cantan a tu sabiduría.

Y ante ti, estando de pie, muy lentamente se va sentando mi alma.

Viendo al cielo también quisiera ser una estrella fugaz, y vestida con la luz de una nueva luna, suspiro y digo: Luna… eres una musa eficaz.

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Otro Adiós

Usted no está pero pareciera estar…

Usted la que no puedo llamar por su nombre, ni aquí ni en ninguna parte, sí, usted que me dio lecciones de verdadera realidad y me enseño a abrir los ojos, brazos y todos los sentidos.

Usted que no obliga, no fuerza, no amarra, no odia, no toma venganza y sobretodo brinda calma, sí, usted y sus benditas huellas dejadas por su paso en mi piel y vida.

Usted la que destruye lo esperado, lo programado sin renunciar a lo soñado, sí, usted la que recordaré con mucho cariño.

Usted la que tuve la dicha de encontrar en mi paso por la vida, sí, usted con la que todos mis sentidos se volvieron dóciles.

Sí, usted la que hoy decido soltar y es así como la dejo en completa libertad.

Sí, a usted.

Adiós

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Día Gris

No me gustan los días grises, me recuerdan las amargas tardes sin puestas de sol, me recuerdan las mañanas húmedas sin amaneceres, me recuerdan las noches tristes sin luna, sin estrellas que titilan como testigos de los sueños de los niños.

No me gustan los días grises, sé que ellos no tienen la culpa de tener malas compañeras que insisten en tocar mi puerta sin cesar, comenzando con la señorita depresión que vienen encabezando la fila de visitas y terminando con la señora soledad.

Hoy como todos los días grises de invierno, solo pienso en dos cosas, cerrar puertas y cortinas, no quiero salir, mis defectos de fábrica tampoco ayudan, están haciendo estragos, y triste1la segunda es el paradero del bendito chocolate que guardo con mucho recelo para días como hoy, mi mente necesita ayuda para reaccionar.

Tengo pedazos de mi que solo quieren dormir, otros que ya perdieron la lucidez y unos cuantos más que están intentando reaccionen mis pies y yo, tomemos un baño para revivir. No me gustan los días grises, se convierte en días tristes…

Los días tristes… me recuerdan la muerte, esa señora que ya se ha llevado a varios seres queridos, me recuerda que un día como hoy ella vendrá por mí.

Pero ¿Qué culpa tienen los días grises? …

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De amores

Sobre piel y músculo…

Solo me tome 2 minutos para recordar esos momentos que enchinaron la piel a los 15 años ¿Los volvería a vivir?… Lo haría con una cerveza en la mano, ritmo de kizomba sobre mis hombros, una luz amarilla fundiendo mis pestañas y mis dedos deslizándose por la entrepierna y lunar que me cuelga bajo el ombligo.

No todos fueron tan hormonales y deseosos, tuve la desdicha de nacer mujer en la tierra de hombres, eso ha cambiado, la realidad es otra, pero… sí desee por un momento no estar bajo lo desconocido.

Soy una exagerada por hablar de mis aventuras, pero es necesario, existen situaciones «normales» que han dado paso a la justificación y perpetuación de esos males. Ya lo decía Marcela Lagarde «Las biografías de las mujeres siempre están punteadas por hitos amorosos»…

A mis casi 25 años, estos son los míos:…

…Me recuerdo a los 5 años, Javier, compañero de clase, de ojos pequeños y lunar sexy (para mí lo era) mientras las niñas jugaban con plastilina a hacer casas y perros, yo dibujaba corazones y sandias para animarme a dárselas a la salida. Nunca pasó…

Ahora que lo pienso, ¡auch!, estaba pequeña, pensar en novios, ¡uff! ni siquiera sé si está vivo.

Fue este acaso ¿Mi primer amor?…

…El espejo se quebró, no de la nada, fue cuando intente escapar por la ventana, huí para que mamá no se diera cuenta que mi primo de 11 años acariciaba mi pierna bajo una sábana roja mientras veíamos una película…

Pasaron los años y el espejo nunca se volvió a comprar hasta hace poco, me da curiosidad saber si él se recuerda de esos segundos y de los gritos de mamá por el espejo en el suelo. Obviamente no se lo preguntaré, éramos solo unos pequeños, eso ni siquiera es pecado.

…Yo quizá nunca tuve un Bryan, en mi vida existió Cristian, para las kermes del cole, era mi pareja incondicional para bailar. Apenas si podía ir a esas actividades, si mi mamá se enterara ahora que bailaba y luego iba a la iglesia de seguro me hubiera pegado…

«El cuerpo es el templo de Dios» se respeta y bailar es un acto sucio, que te incita a cometer errores. (jajaja yo adoraba bailar la gasolina (cuando estaba de moda)).

Considero que desde este momento rechace la idea de que «mi cuerpo le pertenecía a alguien más que no fuera yo». ¡Asqueroso!.

Ahora reflexiono, acaso ¿Todo lo que vivimos debe ser basado en el amor? ¿Mi amor siempre ha estado ligado a un hombre? ¿Y el príncipe azul? ¿Quién me enseño amar? ¿Cómo han amado las mujeres de mi vida? ¿Qué es el amor? ¿Amor? ¿Amar? ¿En dónde quedo yo?…

Crecí, en mañas y conocimientos, me ha tocado pensar los hitos de mis amores como encrucijada.

….Y es que al amar también me tocó crecer y desarrollar. Decir la verdad frente a mi mamá y a la directora sobre Kevin y su paloma blanca no era nada fácil. De tanto miedo y nervios, me propicie a la sangre, la menstruación llego entre faldas, pezones creciendo y clases cerradas…

No quería ser castigada, pero tampoco quería ser la tonta entre compañeras. Me tocó tirar una moneda, cara: decir la verdad, Kevin se saca la paloma en la clase para dejarnos salir, escudo: solo estábamos jugando y Sara exageró cuando fue a chismear.

No expulsaron a nadie.

…¿Tener sexo? a los 15 años, ¿Usar condón?… ¡si!, no quiero ser mamá, ¿Cómo es?, he visto películas en donde la mujer hace ruidos con la boca cerrada -ahhh ahhh ahhh- ¿La tengo que tocar?, ¿de qué tamaño la tendrá?, qué asco y si se orina, ¿quiero hacerlo? ¡quiero hacerlo!…

¡Uff!… no lo esperaba, si había leído, el Kamasutra a mi edad era una novela de amor y desesperación que me obligaba a soltar un botón más de mi blusa. Llegó a la 10 a.m. al instituto, Aníbal.

…Decirle a mi mamá que me gustaba un chico, de ojos avellanados, tez clara, alto y delgado, ¡ah sí!, y ayudante de camioneta…

Cómo le podía explicar que me besaba bonito el cuello y mi corazón se aceleraba al acercarse la hora en que entraba de la ruta. Sí tenía mujer, pero no estaba haciendo nada malo. Nunca me toco las chiches, solo llegó a las piernas. Solo le dije que él me molestaba mucho y que me gustaban sus ojos de Gato.

¡Qué difícil!, la cabeza me da vueltas, pensar que a esta edad, aún enfrentamos estas etapas solas, si bien hay amigxs, ellxs no tienen mayor certeza de lo que pasa. Yo tuve suerte, tenía información y familia aparentemente «abierta al tema de sexualidad» Recuerdo bien, si lo vas hacer usa condón y por lo menos disfrútalo. La realidad de 2017 no está muy alejada, claro, cambia, ahora se liga por Facebook.

«Necesitamos Educación Integral en Sexualidad»

Y aquellos que asumimos porque sí, porque soy mujer y es lo que toca.

…Diré que tuve mucha suerte, casi no fui obligada a tener novio por la edad que cumplía, si fui la obligada a exigir respeto. Se me hacía más divertido llevar a los patojos (hombres) a la casa, así llego: Ángel, Luis, Edgar, Geovany…

En casa solo éramos mujeres, 3 hijas. Todas con prospecto de hombres como novios, lo irónico fue que antes de elegir estar de manita sudada, nos tocaba de pequeñas jugar y hacerle de hombre, no quedaba de otra. Sí me besé con mis hermanas, solo para las escenas románticas del juego. No lo vi extraño, era necesario. No lo dije antes, mucho menos lo escribí.

(Estoy sonrojada)

…Y aunque pensé que no llegaría, llegó. ¿Por qué no tienes novio? ¿Por qué no ves novelas? ¿Qué haces en los viajes con tantos hombres? ¿Decime la verdad ¿Te gustan los hombres o las mujeres?…

Estudie para ser secretaria en una escuela de mujeres, “a ley que no me gustaban las mujeres” (porque en definitivamente tenía que ser heterosexual), aunque nos metiéramos en los baños para contarnos los secretos. No quería ser la rara del salón, menos quería ser la olvidada para San Valentín. Me tocó decirle a Mynor que fingiera ser mi novio para no parecer mosca. Lo hizo, tiempo después, me intentó besar de verdad y solo salí corriendo. A los pocos meses me enteré que estaba en la cárcel.

… A los 17, lo conocí, Julio, era un total desconocido. Un mensaje de texto me regalaba labios suaves y kilómetros de distancia. Llegó una tarde con una rosa y sudadero negro. Sonreímos …

Luego de desconocernos, decidimos emprender un viaje, duro 7 años. Si pasó, vivimos juntos, lo que no pasó, pero si se pensó fue: casarnos, tener hijos, viajar, que yo aprendiera a cocinar e ir todos los domingos a ver futbol.

Yo decidí seguir volando, saborear el cielo y despedir el suelo. A diferencia de las mujeres de mi generación, que les tocó ser madres, dejar de estudiar, buscar trabajo con pagos de mierda, bajar o subir de peso, desvivirse por el amor, el amor hacia otros.

Ahora hay conflicto de sentimientos, porque los viví feliz, aunque los esté escribiendo con el músculo arrugado. Aceptar que los hechos de la vida han sido precedidos por las condiciones, por los medios, por las necesidades, porque así se vivieron, por la costumbre, porque somos mujeres. No se decidieron, fueron impuestas, claro, esto responde al tipo de sociedad en la que nos desarrollamos. ¡Qué mierda!…

Esto sigue pasando. Tiene que cambiar.

  Y luego de pensarlo mil veces, decidí confesar, he sido de las transgresoras.

… Fui amante y cómplice de las horas y la vida, estuve entre sábanas y camanances, entre silencios y aerosol, combatientes y grafiteros, quedé estupefacta. Me volví loca y repetí postre…

No me da pena, ni vergüenza, ni gloria decirlo. Fue mi culo, lo decidí, lo disfruté. Entiendo que para esta sociedad moralista y conservadora es una aberración que se decida y ejerza soberanía sobre los cuerpos. Es aquí en donde la base sólido-machista-patriarcal se preocupa.  Mujeres libres, atreviéndose a amar, cuestionando roles, cuerpos autónomos, placeres prioritarios, vaginas y clítoris se pronuncian.

… Y ella … Tan bella y fuerte mujer, de líneas aterciopeladas, de sonrisa apetitosa y dedos gastados. Nos atrevimos a tocar el cielo, fue solo un instante…

Y sin mencionarte, te nombro, te invoco, te siento.

Loquilla.

Esto no debió pasar, no para las mentes comunes, típicas y fatalistas.

… Vos compañero, vos mi lago y cielo. Que desde mi trinchera feminista, rebelde y amarilla me resulta fantástico hacerte huevos, flores y platanitos. La vida nos acercó, vos al frente de la clase y yo sentada observando tus codos mientras nos hablabas del signo…

Aprendí mucho, mucho, mucho, eso de salvar ballenas y tipologías de colores me ha resuelto la vida. Y así nos hicimos caos y cosmos, nos anidamos y revolucionamos la primavera, buscando sitios obscuros para volvernos fluidos, luces amarillas entre ramas para despojarnos los miedos, rap para reconceptualizar utopías.

Tu ritmo, tus canas y ojos son en esencia la disidencia de este cuerpo, esta sexualidad, estos roles, estas etiquetas, estas sociedades, estas irreverencias, estos pensares y razones, estos sentimientos y músculo.

Me quiero un Baktun conmigo y con vos…

Porque nos resulta demasiado fácil, fantasear con ese amor, ese amor idealizado, condicionado, romántico, trágico. Claro, nos pasamos años siendo testigos de novelas, la buena gana y es amada, la mala pierde y nadie la quiere. Debemos renunciar a todo con tal de amar y estar así hasta el final.

De aquí parte el rechazo a esas clases de amor que se rehúsan a seguir con esa postura, lo que se salga de ese cuadrado invisible será juzgada, rechazada y condenada.

¿Cómo estamos amando?, ¿Cómo nos están amando?. He expresado que la capacidad de “amar” no es una configuración predeterminada. Esta se puede reconstruir, partiendo de la libertad, lo sano, lo que te permita crecer, lo que te de más vida, no se trata de encajar, eso es lo que nos han metido a la cabeza.

Hacer un repaso a esos hitos amorosos, me permite ubicarme y encontrarme, reconocer que no soy solo un producto de mi imaginación, soy resultado de esa construcción milenaria de sangre e imposición, porque en la trinchera del amor también hemos sido invadidos, fuimos “conquistadas” bajo líneas efímeras, rosadas, heteronormativas, en donde se asume como propiedad y cosa a costa de la felicidad capitalista.

Esto debe cambiar, lo estamos haciendo, emanciparnos, las mentes, cuerpos, pieles, ser completas y complementarias, no perder la dignidad, placer, la autonomía y la rebeldía.

  ¿Cuáles son tus hitos?…

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Usted

Discúlpeme usted, pero…

No quiero mentirle, quiero quererlo.
No tengo ganas de irme, tengo ganas de quedarme.
No deseo olvidarle, deseo pensarlo.

Usted es lo que se me viene a la mente
cuando me dicen: ¡Pensá algo bonito!

Usted es este invierno, fue mi verano
y seguirá siendo mi próxima estación.
Usted no le da lógica a mi vida,
usted la vuelve loca.

Oiga, usted es pieza importante
para mi rompecabezas.
Usted es lo bonito de quedarse despierta.
Usted es lo chulo de querer regresar.

Que me disculpe el cielo y usted,
pero le digo la verdad.

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Contar

c9d30cf732359d6aa1eb5c4016761f39Mis manos cuentan historias, que mis ojos no han visto y mis ojos cuentan historias que mi cuerpo no ha vivido.

Mis manos pequeñas, han soportado más dolor  que mi propio corazón y más peso de lo que aguantan mis pies.

Mis manos han secado más lágrimas,  de las que pueden brotar de mis ojos y mis mejillas pueden sostener.

En este inmenso mar son mis manos las que hablan, son mis manos las que vivieron, viven y vivirán… mis triunfos y fracasos

Y son mis manos las que seguirán ayudándome a contar si se puede hasta cien, aunque ya no aguante más.

 

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Perdona si no sé como decir adiós…

Solo sé que nada es para siempre, que, así como todo tiene un inicio, tiene que cumplir con su rotación completa de un final…  No es casualidad que nos hayamos chocado en el mismo universo, pero existen millones de personas que hubiesen querido tener un encuentro tan radiante como el nuestro, existen millones de personas que hubiesen querido sentir este enjambre, no de mariposas sino de sentimientos hechos unos torrentes dentro de mi estómago, porque esto de sentirte cerca, hacía que toda la piel se me volviera libre, tal vez, a la misma vez esclava, pero, de las noches tardías, de las madrugadas feroces que atrapan y esconden pensamientos incapaces de ser revelados de día, cobardes de ser contados cuando el sol alumbra con todo su esplendor.  Tú, él que se ganó un pedacito de mi corazón, sé que no eres para siempre, que tal vez tu recuerdo lo será, pero, que tu piel, tus huesos, tu alma y sangre sencillamente no lo serán…

Llegue a tocar las nubes en cuestión de días, no había límite, no existían prejuicios, no habían condenas de pensamientos, de sugestiones, de idealizaciones, no existía un fin para ti, fuiste, eres y serás simplemente lo que hizo que el corazón quisiera saltarse de mi pecho, tú fuiste eso que muy inconsciente o conscientemente, como sea, siempre quise tener, pero, como decía antes, con cobardía, con ganas de querer llevarte conmigo para siempre, no como prisionero, porque tú eres sinónimo de libertad, de locura, de incoherencia y de infinidad… Jamás te obligaría a quedarte, porque tú más que nadie sabe a dónde y con quién perteneces.  Fuiste lo que quise con todo el corazón a las cero horas, eras el pensamiento latente de mi cabeza, llegué entonces al punto que cerraba los ojos por segundos y allí estabas tú, no sé qué pasó conmigo.

Tu llegada fue como el terremoto irresistible para la tierra, tierra débil y frágil en manos de un poderoso desastre, llegaste a mover todo dentro de mí, para decirte que hasta los virus me removiste… Llegaste a arrancar y a tirar cosas que hacían que mi espalda no fuera ligera, como mi cansancio por la vida, mis miedos, mis rutinas, dejaste burladas mis costumbres.  Me inundaste como el tsunami que no tiene límite y que su fuerza lleva consigo todo lo que encuentra, pero para mi suerte, tú no destruiste nada, tú solo cubriste, consolaste, sanaste y liberaste.

Y entonces me encontraba yo allí, con los ojos tímidos, con manos frías, con escasas palabras y con el corazón a mil por hora, todo por tenerte frente a mí, tal vez miles de veces (y tal vez exagerando un poco) sin que me vieras, pero con el simple hecho de verte era una suerte de la vida, que esta vez me la concedió a mí.  Si alguna vez que me viste a los ojos yo miraba hacia la derecha e izquierda, arriba y abajo, miraba a todos lados, menos a ti, sabe que entonces te miraba con los ojos del alma, porque estos naturales eran demasiado obvios para decirte: “Oye tú, si tú, hay un extravío hacia mi corazón, un centro mágico que dice tu nombre cada día, que enciende sus luces cuando sabe de ti, que se vuelve todo con vida cuando te descubre”, es por eso que era necesario verte con los ojos del alma, porque aunque esos también dicen la verdad son mucho más fuertes para los ojos naturales que no saben ver fantasías.

Pasaron los días, meses y años y cada vez el tenerte se hacía una fortuna, una fortuna incomparable, que solo el cielo sabe dar.  Porque sin tocarnos la piel sabía cuándo todo ese tegumento tuyo quería salir corriendo, escapar tal vez por un instante de lo corriente, de la rutina, del cansancio, de la monotonía, del dolor, de los recuerdos, de las decepciones y entre veces hasta de ti mismo también… y entonces era cuando me nacían las ganas de llevarte conmigo, a un parque, a un museo, a una exposición de arte o simplemente a una esquinita escondida que estaba en las bibliotecas, en las casas abandonadas o simplemente aquella esquinita de la nada.

Cuántas mozas han querido quererte de esta manera en la que ya no sé si te quiero o si te quería, como sea siempre habrá sido un querer, quererte hasta los defectos, quererte hasta los insomnios, quererte hasta esa frialdad tuya, quererte hasta las decepciones ajenas también, quererte hasta esa alma muerta tuya que ya no sabe si vive o sobrevive.  Quererte de mil formas, multiplicadas por un ocho acostado.

No sé si con todo esto trato de esconder lo que realmente me cuesta decir: “adiós” …  No sé si con todo esto escrito trato de desahogar el corazón de tanto recuerdo tuyo vivido no en horas sino en segundos, no en años sino en días… No sé si lo quiero sea despedirme, no sé si lo que quiera sea olvidarte, pero ten por seguro que todo lo escrito allá arriba, no lo escribí yo, sino mis manos fueron las cómplices de este corazón débil que ya no sabe si te quiere o si te quería, pero como sea, siempre habrá sido un querer…

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Perdona si no sé como decir adiós…

Solo sé que nada es para siempre, que, así como todo tiene un inicio, tiene que cumplir con su rotación completa de un final…  No es casualidad que nos hayamos chocado en el mismo universo, pero existen millones de personas que hubiesen querido tener un encuentro tan radiante como el nuestro, existen millones de personas que hubiesen querido sentir este enjambre, no de mariposas sino de sentimientos hechos unos torrentes dentro de mi estómago, porque esto de sentirte cerca, hacía que toda la piel se me volviera libre, tal vez, a la misma vez esclava, pero, de las noches tardías, de las madrugadas feroces que atrapan y esconden pensamientos incapaces de ser revelados de día, cobardes de ser contados cuando el sol alumbra con todo su esplendor.  Tú, él que se ganó un pedacito de mi corazón, sé que no eres para siempre, que tal vez tu recuerdo lo será, pero, que tu piel, tus huesos, tu alma y sangre sencillamente no lo serán…

Llegue a tocar las nubes en cuestión de días, no había límite, no existían prejuicios, no habían condenas de pensamientos, de sugestiones, de idealizaciones, no existía un fin para ti, fuiste, eres y serás simplemente lo que hizo que el corazón quisiera saltarse de mi pecho, tú fuiste eso que muy inconsciente o conscientemente, como sea, siempre quise tener, pero, como decía antes, con cobardía, con ganas de querer llevarte conmigo para siempre, no como prisionero, porque tú eres sinónimo de libertad, de locura, de incoherencia y de infinidad… Jamás te obligaría a quedarte, porque tú más que nadie sabe a dónde y con quién perteneces.  Fuiste lo que quise con todo el corazón a las cero horas, eras el pensamiento latente de mi cabeza, llegué entonces al punto que cerraba los ojos por segundos y allí estabas tú, no sé qué pasó conmigo.

Tu llegada fue como el terremoto irresistible para la tierra, tierra débil y frágil en manos de un poderoso desastre, llegaste a mover todo dentro de mí, para decirte que hasta los virus me removiste… Llegaste a arrancar y a tirar cosas que hacían que mi espalda no fuera ligera, como mi cansancio por la vida, mis miedos, mis rutinas, dejaste burladas mis costumbres.  Me inundaste como el tsunami que no tiene límite y que su fuerza lleva consigo todo lo que encuentra, pero para mi suerte, tú no destruiste nada, tú solo cubriste, consolaste, sanaste y liberaste.

Y entonces me encontraba yo allí, con los ojos tímidos, con manos frías, con escasas palabras y con el corazón a mil por hora, todo por tenerte frente a mí, tal vez miles de veces (y tal vez exagerando un poco) sin que me vieras, pero con el simple hecho de verte era una suerte de la vida, que esta vez me la concedió a mí.  Si alguna vez que me viste a los ojos yo miraba hacia la derecha e izquierda, arriba y abajo, miraba a todos lados, menos a ti, sabe que entonces te miraba con los ojos del alma, porque estos naturales eran demasiado obvios para decirte: “Oye tú, si tú, hay un extravío hacia mi corazón, un centro mágico que dice tu nombre cada día, que enciende sus luces cuando sabe de ti, que se vuelve todo con vida cuando te descubre”, es por eso que era necesario verte con los ojos del alma, porque aunque esos también dicen la verdad son mucho más fuertes para los ojos naturales que no saben ver fantasías.

Pasaron los días, meses y años y cada vez el tenerte se hacía una fortuna, una fortuna incomparable, que solo el cielo sabe dar.  Porque sin tocarnos la piel sabía cuándo todo ese tegumento tuyo quería salir corriendo, escapar tal vez por un instante de lo corriente, de la rutina, del cansancio, de la monotonía, del dolor, de los recuerdos, de las decepciones y entre veces hasta de ti mismo también… y entonces era cuando me nacían las ganas de llevarte conmigo, a un parque, a un museo, a una exposición de arte o simplemente a una esquinita escondida que estaba en las bibliotecas, en las casas abandonadas o simplemente aquella esquinita de la nada.

Cuántas mozas han querido quererte de esta manera en la que ya no sé si te quiero o si te quería, como sea siempre habrá sido un querer, quererte hasta los defectos, quererte hasta los insomnios, quererte hasta esa frialdad tuya, quererte hasta las decepciones ajenas también, quererte hasta esa alma muerta tuya que ya no sabe si vive o sobrevive.  Quererte de mil formas, multiplicadas por un ocho acostado.

No sé si con todo esto trato de esconder lo que realmente me cuesta decir: “adiós” …  No sé si con todo esto escrito trato de desahogar el corazón de tanto recuerdo tuyo vivido no en horas sino en segundos, no en años sino en días… No sé si lo quiero sea despedirme, no sé si lo que quiera sea olvidarte, pero ten por seguro que todo lo escrito allá arriba, no lo escribí yo, sino mis manos fueron las cómplices de este corazón débil que ya no sabe si te quiere o si te quería, pero como sea, siempre habrá sido un querer…

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