Escribología

El vicio del cuerpo

Un beso no se pide, los das

la complicidad de miradas no se provoca, nace

para una nalgada no se pide permiso, la das

para enamorarse no hay manual, te enamoras y ya

para tener sexo no obligas a nadie, tu cuerpo lo invita.

Que ¿cómo aprendí esto?:

cuando me vi rogando por un beso,

un abrazo, una caricia, una llamada…

o pidiéndole que me hiciera el amor…

cuando su única respuesta fue,

“No imagino mi vida contigo”

 

Solo allí aprendes que para disfrutar de todo lo bueno de la vida…

no obligas, no ruegas, no pides, no exiges…

solo sueltas y respiras.


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