Los desiertos están llenos de tu ausencia, como carentes están los mares de mis sueños, sueños que solo tú has podido venir a levantar. Como quién despierta al enorme dragón valiente, tan valiente que había preferido dormir para no lastimar a nadie.
Eres la arrogancia de mis suspiros, la pasión en mis delirios, el sueño que no concibo si cierro los ojos. Eres lo que aqueja mi alma, lo que quieren mis manos, porque mi cuerpo te pide, porque mi alma te añora, en prisa o en calma, unos cuantos compases por unas cuantas horas. Nuestra cama es el tiempo, nuestra música el alimento, tu voz me desviste la tristeza y la deja volar con el momento.
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