Diciembre…
El tierno amigo al final de la fila…
el compadre que te abraza…
aunque te hayas
quemado con el sol…
mojado con la lluvia…
o aturdido con las flores…
el compañero que te espera hasta tarde…
que te hace huevos luego de una cagada…
Vos diciembre…
Me abrís los brazos…
siento tu presencia…
tan cerca como mi sombra…
te degusto…
te huelo…
te siento en el cuerpo…
en los brazos, en la piernas…
hasta en el alma…
Diciembre bendito…
Tan frío…
tan gélido…
como el anterior…
Te diferencias…
me animas por eso…
Porque das vida…
las gente se estrecha…
se quiere…
se perdona…
se ama…
incluso hasta se humaniza…
una humanidad que nos hace falta…
vos la lográs…
Mi diciembrito…
Me recordás a mi niñez…
a los hermosos momentos con la abuela…
a los paches con la mara…
a los adornos con la jefa…
al suéter blanco del abuelo…
a las luces en la ventana…
al amor de la familia reunida…
a una lagrimita de felicidad…
a los cuetes de los cuates…
en la cuadra…
Mi diciembre mal visto…
Sacas lo mejor de mi…
aunque te confundan…
creo conocerte…
sé que no sos los regalos…
ni la estúpida idea de comprar…
la manía de acabarse el pisto…
o las apariencias que algunos aparentan…
las correderas…
o la ventas desagradables….
y vas más allá de la doble B…
pero…
Diciembre, mano…
Ud. ahi…
al final del cuento…
el olvidado…
se hace ver…
le felicito…
por que con ud…
la cultura pervive…
los días vuelan…
porque las personas recuerdan sonreir…
disfrutar de la corta vida…
incluso de vivir…
Compa… ud.
Que da lo que no se compra con dinero…
la familia, la compañía y el amor…
por eso y muchas cosas más…
Que me regalen un diciembre para siempre.
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