Escribología

Castigo infinito

Los colores no hacían falta, porque tu presencia llenaba el ambiente, la música lo era todo, no necesitábamos más.

Jugábamos a ser otras personas sin problema alguno, porque sabíamos exactamente lo que éramos. Ilusionistas.

Amábamos ese lugar, de dónde vienen las vivencias, vivencias que traen sensaciones en la piel, vivencias que cansan el alma cuando deseo estar ahí de nuevo.

Me siento vieja ahora, cuando apenas he cumplido un cuarto de siglo, la grandeza me deja, y se va, se va envuelta en tus recuerdos.

 

Porque vivir pesa, más que un cuerpo muy viejo y cansado, más que la memoria de una vida infinita, más que la memoria de la vida después de la muerte.


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