Escribología

Mente Criminal

“A veces no es necesario adornarlo para que se lea bonito” Me vi enredado entre las telas y lazos, entre los trazos de las letras, queriendo adornar la emoción con términos bonitos. De pronto me encontraba perdido y en medio de aquella cárcel figurativa del estado mental en el que pierdes el control de lo que querías expresar porque todo se ha vuelto tan fugaz y los pensamientos se han vuelto tan pasajeros como las emociones. Con el peso que cae sobre mí de las toneladas de grafemas y signos, de las notas musicales, de las palabras, de la interpretación y poco a poco sentir como se vuelven más pesadas haciendo temblar mis rodillas, doblando mis piernas, llevándome al suelo sujetándolas sobre mi espalda sin poderlas ordenar, recibiendo el sobrepeso de las agujas y el tiempo que pasa y no regresa, viendo pasar a la inspiración y creatividad de la mano, diciéndome adiós con su risa burlona porque ya no están conmigo, porque lo único que me acompaña es la fugacidad jugando al escondite porque cuando creo encontrarla se me va como agua entre las manos. Se acabaron las expresiones bonitas y los sinónimos, tal vez la motivación ha muerto, tal vez se suicidó o murió de hambre, o tal vez murió de sobredosis de silabas que pasaban a velocidad ilegible, como manuscrito de doctor. Quizás ahora solo queda la historia de los dedos que deseaban decir algo que la mente quiso callar, quizás están siendo aprisionados por la mente, en este momento un asesinato se lleva acabo y soy testigo de cómo la mente aprieta la garganta de esos pequeños dedos que solo buscan expresar lo que un tal señor corazón no puede por sí solo.


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Un comentario en “Mente Criminal

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