Escribología

Ten cuidado.

Vamos a jugar. Me dijo viendo al horizonte. –Tendrás que bajar y tratarás de hacer la elección correcta, aquí lo has tenido todo y allá solo buscarás una cosa.

-¿Qué tengo que hacer? Pregunté curioso.

-¿Qué te enamora más, una alma inocente o un alma pérdida?Contestó con otra pregunta.

-¿Qué hay con eso?

Allí inicia el juego, tienes que elegir entre una de ellas, pero ten cuidado, nada es lo que parece, una te puede llevar a la locura y la otra a la amargura.

-¿Cuál es la consecuencia de perder?

-Créeme será mejor que no pierdas.

¿Y si así fuera?

-Te quedarás allá abajo, serás mortal y tu vida como tal será vacía, triste y colosal.

¿Cuál es la diferencia de estar aquí, al menos allá tendré oportunidad de elegir yo mismo, aceptó jugar.

Tomé aire, extendí mis alas y  Descendí, la vista era impresionante, el lugar majestuoso, me pregunté, si los simples mortales pueden lograr esto, porqué nosotros estamos sobre ellos?.

Puse mi mirada en dos bellas mujeres, ambas cautivaron mi ser, una de ellas vestida con el amanecer, radiante como el brillo de un diamante, la otra misteriosa y elegante, vestida de aurora boreal sobre la espesa noche.

Me acerqué a la primera mujer, pregunté su nombre y entonces recordé la respuesta a la pregunta que me había planteado, estamos sobre ellos porque son confusos y no saben ni lo que ellos mismos quieren.

Ella no contestó, se giró no sin antes darme una bofetada, no esperaba esa reacción de tal mujer, ella mostraba armonía, paz y serenidad, pero era todo lo contrario, su contacto me transmitió sus recuerdos, memorias y pensamientos.

Esta era el alma perdida de quien él me habló, de esas que van por la vida sin saber su rumbo, de esas que buscan algo lejos, teniéndolo al lado, de las que aparentan ser bondadosas pero la codicia y la avaricia han corrompido su interior.

Aún así ella seguía causándome ternura pero por aquella noche fue suficiente..

(Un dios entre mortales)


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