Me pare frente a él, le permití me dijera uno a uno mis defectos,
fue la primera vez que sentí autocompasión de mí…
lo vi, él me vio de pies a cabeza sin decir una palabra
me sentí totalmente devastada.
Un día me reí en frente suyo,
comenzó a hacer lo de siempre, esta vez arremetió contra mi soltería,
mencionó mi soledad y mi falta de carácter.
solo le dije, ya sé que soy un dolor de cabeza y ¿que con eso?
Me paré frente a él, y sin censura mencionó mis imperfecciones
sentí como mi cuerpo se lleno de franqueza…
lo vi a los ojos, me sentí infortunada…
cada que me veía sus ojos me acusaban…
fueron 1460 noches de frente y 1460 mañanas,
me sentí sola…
las verdades flotaban en el aire… él nunca me mintió.
Esa mañana me paré frente suyo y lo vi llorar,
le dije que se calmara que todo iba a estar bien,
le prometí que no dejaría que le sucediera nada…
lo calmé…
Me levante… lo vi como siempre a los ojos,
el hoy estaba molesto, y yo feliz…
típico de mis mañanas nunca le niego nada a nadie…
Soy feliz…
Se dirigió a mi como, peleonera, brincona, berrinchuda…
eres una mujer llena de imperfecciones.
mi respuesta con una sonrisa en los labios fue…
Sí… y ¡qué!
Olvide mencionarles que mi diálogo fue con ese de allá…
sí ese de allá, el espejo frente a mi cama…
con él que lloramos y celebramos cada 26 de mayo…
juntos, después toca que despertar, con sol o lluvia todas las mañanas.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.