Ella estaba tan llena de vida,
que me contagiaba las ganas de vivir,
era esa clase de mujer que rompía con los paradigmas,
ella no era tornado era la más bella calma,
ella no era movimiento siempre fue equilibrio,
ella era sobrenatural, fue magia
traía un hermoso infierno en los ojos y aún así sus labios sabían a cielo
entonces decidí que…
Quería arder junto a ella el resto de mis días.
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