Escribología

La sombra…

Vos sombra…

te odié por quitarme lo que más quise…

pero luego reaccioné

y no te culpé totalmente de esta…

(desaventura), aprendizaje que me diste.

No sé, cuando llegaste…

cuando viniste o si ya te fuiste…

sé y estoy seguro que la vez con recelo…

tal vez ella te vea…

tal vez te piense…

tal vez te escribe…

pero te escondió.

 

Tal vez, fuiste especial, probaste sus labios…

tal vez te vio con su tierna mirada y

te mostró su mejor sonrisa.

Tal vez la tomaste de la mano,

la acompañaste…

una noche, una mañana o una tarde…

tal vez…

le acompañaste cuando lloraba por mi…

le acurrucaste cuando no sabía tratarle…

le limpiaste la lágrimas cuando no estuve…

Pero, hermano sombra…

te lo agradezco…

me la devolviste…

despertaste su don de mujer…

su alma juguetona…

su piel sincera…

y su sentido amoroso.

Vos no la descubriste…

amigo sombra…

pero la devolviste a la vida…

la regresaste conmigo.

El rumbo se pierde,

se desentona,

se esguinza y se lesiona…

pero todo vuelve a su curso.

Compañero sombra…

aunque la luz exista,

vos te quedarás ahí en lo oscuro.

 

Y aunque, irónicamente te quiera

sombrita…

Vos me diste la lección #2,

la # 1 la descubrí solo…

Vos dejaste tu marca, tus enseñanzas y tus deseos…

yo me quedo con las emociones, los pensamientos y su locura…

Vos con su olor y su recuerdo…

yo con sus manos y su presente…

 

Vos también me marcaste a mi…

devolviéndome el amor.


Descubre más desde Escribologia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Estándar

Deja un comentario