Estoy sentada en la puerta, puedo ver las nubes pasar, hay estrellas en el cielo, escuchó música al fondo, entre humo y noche… tu silueta se me acerca, aún no se si eres tu… o es mi imaginación.
Camino hacia ti, y de repente te veo, susurras en mi odio cosas, pero no eres tú, era él…
y mi mente… recordó la vez que te conocí.
¿Qué fue eso? no estoy segura, lo veo y te veo a ti, le pedí que me acompañara, que se quedara a mi lado, un momento le pedí… para desengañar a mi subconsciente.
No es un día cualquiera, es uno especial, no estoy segura, pero he de reconocer que, ese tipo me hizo recordarte, ¡me erizo la piel!
No lo volveré a ver, se ha ido, he de reconocer que no eras tú, a quien le importa, pero sabía a ti… olía a ti… y lo sentí como a ti…
Perdóname por recordarte… no, ni mierda, algún día debía de pasar, de tanto recuerdo bloqueado, y dejado en el limbo. El espejismo debía flotar.
Te confundí lo sé, pero que bien se siente… por fin volar.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.