Y se viene otra noche, otra noche que me dejas con la duda …
otra noche en la que no me queda más que una breve charla con la luna.
Bohemia y vagamente me andas visitando de a poquitos, no me interesa saber el por qué, pero por de pronto espero que mi fin justifique los medios.
Tengo miedo de buscarte y encontrarte… pues, esto que dije que estaba «cerrado por derribo» de pronto se reconstruye con tus bases… y aunque no es la mejor manera de equivocarme, acepto que no eres base sólida. No espero que me entiendas, a veces se me dificulta; pero si lo haces, si acaso logras entenderme, te pido que me expliques.
Ya lo decía un verso por ahí: «No me tientes, que si nos tentamos no nos podremos olvidar»… sé muy bien lo que eso significa y no es de mi total conveniencia. No esperes nada de mí, voy de paso por este mundo fugaz, un día llego y al otro me voy. Acostumbré a mis pasos a andar solos, el conflicto es que esta vez quiero irme contigo de la mano y que tu sombra camine junto a la mía, ¿me estoy enamorando? no lo creo, eso es algo muy común para denominar lo que estoy viviendo…
Yo te abro mi puerta para que entres y te acomodes, ven, regocijate… al fin y al cabo no te tendrás que quedar de forma permanente; al fin y al cabo, un día entendí que en estas cosas del amor no se trata de «cantidad» sino de «calidad«, ven y aparece, pon tu presencia frente a mi, hazme decir tontería tras tontería… al final descubro que amo tu forma de hacerme sentir tonta.
Si tú no te apareces entonces nada pasará, y eso no será algo nuevo.