Escribología

El privilegio de fallar

A caso alguien alguna vez se ha puesto a meditar un poco, sobre aquellos momentos que se salen un poco de control, más aún cuando está presente alguna persona importante y la situación es especial, yo creo que todos hemos experimentado en carne propia, deslices que desafortunadamente suceden en el momento menos indicado, sin duda que consigo trae vergüenza y un sin fin de emociones y reacciones más, pero, la verdad, fallar es una de las cosas que más nos enseña en la vida.

En nuestra imperfección, tendemos a creer saberlo todo y en la mayoría de las ocasiones, es por eso que nos vamos de cara. No se asusten o crean que son anormales, si, todos la cagamos de vez en cuando, unos más que otros. Imagínense cómo se habrá sentido Nikola Tesla (inventor de la corriente alterna), cuando por su afán de querer demostrar que sabía más, junto con su orgullo, vendió sus patentes, vendió sus derechos de autor, su creación y obviamente, perdió una gran fortuna. Esa si fue un fallo grande. Supongo que en algún momento de su vida, aprendió la lección.

A qué quiero llegar, como dije antes, somos imperfectos y vamos a fallar pero, ese no es el final, cuántos grandes no han tropezado, muchísimos han probado el polvo, pero como el ave Fénix, ¡han resurgido!, y si ellos han resurgido, todos podemos hacerlo.

La vida es así, cometemos errores pero la vida sigue, allí es donde tu voluntad y madurez entra en juego, y es allí cuando el privilegio de fallar entra en acción, la experiencia y el conocimiento son tesoros invaluables que además de ayudarte a no pasar por lo mismo, beneficia a los demás al conocer de tu experiencia. Así que si fallas, recordá: ¡Levantate y seguí adelante!

Paz.


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