Nacimos en una sociedad que camina tan rápido como se marque el paso. Vivimos en un lugar en donde te dicen, que hacer como hacerlo y en donde hacerlo. Crecemos en un lugar, en donde nada está en su lugar, los ladrones están en el gobierno y los líderes en las cárceles .Nos desarrollamos en tiempo irreal, demostramos tener capacidad profesional, capacidad mental, capacidad física, y la capacidad emocional… ¿En dónde queda?
Pasamos una pequeña parte de la vida con la familia, entre tanto trabajo, entre tanto estudio y entre tantos amores. Somos esclavos de cualquier cosa pero siempre esclavos. Solo quiero recordarte una cosa. El tiempo, si ese que decía mi abuela que hasta los Santos lo lloran.
Sabes cuándo fue la última vez que te tomaste el tiempo en buscar un regalo para alguien que amas, pensando si le iba a gustar, si le quedaría, recordando cual era su color favorito, su talla, su forma de ser, pensando en su personalidad descubriendo si el regalo estaría apto para ser aceptado. Recuerdas cuando fue la última vez que preparaste el platillo favorito de una persona que amas, no hablo solamente de una pareja sentimental.
Algún día te has puesto a pensar cuando fue la última vez que hiciste un viaje con alguien que amas, y pasaron tantas aventuras que te servirán de lecciones para tus nietos. Tienes idea de lo que es sentir que el tiempo pasa, en un abrir y cerrar de ojos al lado de alguien que amas. Si lo has dejado de sentir te invito a sentarte al lado de un niño y aprender de él como se hace todo lo que tú ya olvidaste. La invitación está hecha de ti depende volver a aprender.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.