A veces pienso: ¿A dónde se fue la inspiración para contarte historias?
Y entonces reflexiono que todo aquello que lo inspiraba era un sentimiento de tristeza o soledad.
Entre tanto seguías llenando mi vida de tu compañía y ahuyentaste la soledad que me acompañaba.
Ahora mis manos y mi mente solo piensan en escribir pensando en ti y describir de una manera cíclica repetitiva cada uno de tus detalles que tal vez te aburrirá leer, una y otra vez, porque pueden ser los mismos detalles y pensamientos de ayer, de anteayer, del mes pasado… pero es que cada día tus detalles hacen mella en mi mente y corazón y mi constante enamoramiento se ve firme y contento.
Seguro de lo que siento y con la convicción de que quiero estar a tu lado mañana y el día después de mañana y verte cada amanecer frente a mí con tu sonrisa singular que llena mi corazón de alegría y como consecuencia despertar en mí, el sonreír.
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