Pasé enfermedad y pensé ti, porque el sufrir quiero en tu lugar pues tu sonrisa provoca en mí alegría total.
Porque pensar en tu dolor o tristeza pinta en mi rostro afán y desesperación.
Faltaron monedas en mi bolsillo y pensé en ti, porque escasez deseo a cambio de tu abundancia.
Sentí soledad y pensé en ti, con ánimo de estar a tu lado en todo momento para que no sintieses la melancolía del abandono.
El frío de diciembre llegó, el olor a chocolate caliente sobre mi mesita de noche, pensé en ti.
Pensé en ti y escribí.
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