Recuerdo el primer día que besé tus hermosos labios, los mismos que me hicieron tocar el cielo cuando besaste otras partes de mi cuerpo. Diablos, de solo recordarme que me hacías sentir todas las veces que nuestros cuerpos se fundían en deseo y sudor.
Me da escalofríos de solo pensar que alguien más ahora tomará parte de tu vida y te hará sentir las cosas que sentías conmigo, recuerdas cuando me decías que eras solo mía y tomabas mi mano como si la vida se iba acabar, esos ojos con ese brillo no me mentían, nunca me mintieron y nunca me mentirán, que fui y seré el amor de tu vida en esta y las siguientes vidas.
Posiblemente este poema roza lo indebido discúlpame, yo sé que no debería de hablar de lo íntimo, de lo nuestro, nuestros cómplice fue Dios, pero me ahogo en un deseo desenfrenado de lo que me haces sentir que no encuentro en otros cuerpos, en otro sudor, en otra saliva y en otro aroma.
Hay tantas emociones que sentía que hasta las podía ver cuando estaba contigo, nunca pensé que tu familia fuera el verdugo y juez por amarte, llorando me dijiste “sí acepto! Cuando te pedí matrimonio en tu cuarto ya que tu mamá no te dejó salir al jardín en ese lugar que no diré nombre ya que no quiero que tu familia sea la mala de la historia, aunque ambos sabemos que no podemos estar juntos por ellos.
Te amo tanto que estoy llorando, escribiendo esto, deseando estar contigo hasta la eternidad, hasta volvernos polvo de estrellas y aunque me odies por mandarte flores y no aceptaste por temor a tu madre indicando que tenía brujería, qué lindo sería que eso existiera para volvernos eternos.
Creo que te amo más que a mí, te escucho en el viento, en el cantar de las aves, en cada susurro del tiempo y si ha de arder el mundo al publicar esto y si se llega a enterar tu familia te tengo que decir que me encantó hacerte el amor en el carro de tu mamá.
Con un café en la mano y en los oídos escuchando viento de caifanes para no escuchar tu voz diciéndome mi amor ya no, ya no aguanto mis piernas, sintiendo la brisa de la playa cuando estuvimos ahí, caminando, besándonos y siendo únicos.
No sé cuánto tiempo estaré cuerdo, cuánto tiempo estaré sin llorar por ti, ¿hay alguna deidad que se pueda apiadar de mí?. No le pido al Dios cristiano ya que él se encuentra ocupado, yo sería tu títere si desearas, dime que esto que estoy viviendo en este momento solo es una pesadilla, no encuentro paz en nada.
Una hechicera me dijo que habías pagado para hacerme tuyo, para tenerme para ti, y si es así, qué bello gesto de tu parte, que no diste una foto mía, que fue las colillas de cigarros que dejé en la casa de tu hermana y una blusa con la que me sequé el sudor
Después de amarnos como si fuera la primera vez. Todo de ti es perfecto desde tu carácter hasta las puntas de los pies, y por ti no duermo, ya que en los sueños te apareces, la noche se hace corta cuando te pienso y aunque mis demonios me incitan a hablarte, prefiero perder el cielo antes que el orgullo.
Eduardo Paz
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.