No, no pienses que soy ilusa,
No, no pienses que siempre he sido tonta,
No, no te equivoques,
Si, si puedes utilizarme, e ilusionarme,
Si, si puedes aprovecharte de mi necesidad de amar.
Pero tú…
Mi querido algodón de azúcar, seguirás insatisfecho,
Por mentiroso, por cobarde, por aprovechado,
Pero sobre todo porque no sabes si estas o no estás,
Si eres o no eres, si quiere o no quieres.
Tu pedacito de hombre,
Creas un sentimiento de indecisión, que mata,
Porque no sabes dar amor y vives de lo que te dan,
Maldito ladrón, vestido de limosnero.
Pero hoy mi querido dulce de leche,
Aprende a amar a quien tengas a tu lado,
Crea al amor con la mujer que estes,
Da amor por sobre todas las cosas.
Pero si por el contario no se te da la gana,
No ilusiones a un corazón que no vas a amar,
Porque tu regalo será la caja negra llena de desprecio.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.